Este año el invierno era más frió respecto a otros años, muchas vidas se habían perdido, a a causa de la peste que asola los tierras colindantes a la capital de Midgar, como de costumbre me encontraba en el huerto cuidando de las hortalizas cuando las malas noticias llegara a nuestra humilde iglesia.
Ellas decían que un ejercito sin precedentes estaba atacando varias ciudades, esas noticias de mal augurio resonaban por dentro de las murallas de la ciudad durante días, la gente se preguntaba, si el ejercito del Rey seria suficiente para defendernos, en mi interior sentía miedo, temía por mi vida, pero a la vez no podía parar de rezar, oraba por las almas de los caídos y de los desventurados, no podía parar de preguntarme que seria de nosotros.
El Emisario de Dios
sábado, 24 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Mi cruel destino
Como en toda familia, el primogénito se quedaba con todo, era el heredero de las tierras y los bienes, pero para mi desgracia fui el segundo hijo de una humilde familia, así que como era de costumbre tenia que abrazar la fe y volverme un creyente.
Desde mi juventud fui educado en la palabra de Padre, creador de la vida, preparándome de alguna forma para cuando cumpliera la mayoría de edad mi entrada en la Iglesia; una vez cumplí los 18 años, mi familia me envió a un monasterio para mi prueba final para ordenarme como emisario de Dios.
Sin saberlo fue el inicio de algo que en un futuro sera crucial para la supervivencia de la fe.
Desde mi juventud fui educado en la palabra de Padre, creador de la vida, preparándome de alguna forma para cuando cumpliera la mayoría de edad mi entrada en la Iglesia; una vez cumplí los 18 años, mi familia me envió a un monasterio para mi prueba final para ordenarme como emisario de Dios.
Sin saberlo fue el inicio de algo que en un futuro sera crucial para la supervivencia de la fe.
domingo, 10 de julio de 2011
Todo tiene un principio
No se porque decidí empezar este viejo diario que me regalo mi madre cuando cumplí los 18 años, pero en el mundo donde vivimos no hay mucho que hacer aparte de recordar las viejas escrituras albergadas en la Torre, las cuales hablan de tiempos pasados, por eso yo me decidí a empezar un diario sobre mi vida, para que algún dia las futuras generaciones sepan que paso durante mis años de vida, puede que no me convierta en nadie importante o quien sabe, pero siempre es bueno ser recordado por la gente, aunque sea por un viejo diario polvoriento encontrado en alguna estantería olvidada.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)